lunes, 17 de septiembre de 2012

Explotación infantil durante la Revolución Industrial en Inglaterra

Para ilustrar bien de qué hablamos cuando estudiamos a Marx y a qué puede llevar una sociedad capitalista sin límites sociales (liberalismo económico) podemos leer el siguiente testimonio de Sarah Gooder, una niña de 8 años que trabajaba en una mina. El testimonio figura en el informe elaborado por la Comisión Ashley para el estudio de la situación en las minas en Inglaterra durante el s. XIX.
Condiciones de trabajo en una mina durante la Revolución Industrial
Trabajo en el pozo de Gawber. No es muy cansado, pero trabajo sin luz y paso miedo. Voy a las cuatro y a veces a las tres y media de la mañana, y salgo a las cinco y media de la tarde. No me duermo nunca. A veces canto cuando hay luz, pero no en la oscuridad, entonces no me atrevo a cantar. No me gusta estar en el pozo. Estoy medio dormida a veces cuando voy por la mañana. Voy a escuela los domingos y aprendo a leer. (...) Me enseñan a rezar (...) He oído hablar de Jesucristo muchas veces. No sé por qué vino a la tierra y no sé por qué murió, pero sé que descansaba su cabeza sobre piedras. Prefiero, de lejos, ir a la escuela que estar en la mina.
Esta situación de explotación infantil se daba también en otros sectores durante esta misma época.
Niña en una industria textil

Niños trabajando en un telar

Niños y niñas trabajando en el sector textil

Otro testimonio es el de Charles Turner Thackeray, en Los efectos de los oficios, trabajos y profesiones, y de las situaciones civiles y formas de vida, sobre la salud y la longevidad, 1832.
En esta fábrica trabajan mil quinientas personas, y más de la mitad tienen menos de quince años. La mayoría de los niños están descalzos. El trabajo comienza a las cinco y media de la mañana y termina a las siete de la tarde, con altos de media hora para el desayuno y una hora para la comida. Los mecánicos tienen media hora para la merienda, pero no los niños ni los otros obreros [...]. Cuando estuve en Oxfor Road, Manchester, observé la salida de los trabajadores cuando abandonaban la fábrica a las doce de la mañana. Los niños, en su casi totalidad, tenían aspecto enfermizo; eran pequeños, enclenques e iban descalzos. Muchos parecían no tener más de siete años [...]. Aquí vi, o creí ver, una raza degenerada, seres humanos achaparrados, debilitados y depravados, hombres y mujeres que no llegarán a ancianos, niños que nunca serán adultos sanos. Era un espectáculo lúgubre.

(Historia del mundo contemporáneo; Guía y recursos, p. 206, Santillana, 2008).
Niño trabajando en una fábrica textil

Niños en una mina, 1909.

Niños y adolescentes en una fábrica

Niño en el campo

Niña en una fábrica textil

Niños trabajando en un fábrica de vidrio.

Fuente: pedrogarciamartin.blogspot.com.es

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