martes, 25 de septiembre de 2012

Consecuencias inmediatas del tratado de paz tras la I Guerra Mundial


La primera consecuencia de los tratados de paz tras la I Guerra Mundial fue la desaparición de los cuatro grandes imperios existentes antes de la guerra (Alemania, Rusia, Austro-Hungría y Turquía). En su lugar surgieron otras entidades tras su desmembramiento. Alemania perdió amplias áreas, el 15,5 % del total de su territorio y el 10% de su población: Alsacia y Lorena volvieron a manos de los franceses; la zona del Sarre quedó bajo administración de la Sociedad de Naciones y sus recursos mineros serían explotados por Francia durante 15 años; la zona de Eupen-Malmedy se entregó a Bélgica. Prusia Oriental, Posen y el corredor de Dantzing pasaron a Polonia. Dantzing quedó bajo administración de la Sociedad de Naciones. Memel se asignó a Lituania. Parte de Schleswing (Alta Silesia) pasó a Dinamarca. Las colonias alemanas se repartieron entre diversas potencias: África Oriental y del Suroeste, así como parte de Togo y Camerún, se transfirieron al Reino Unido, en tanto que la otra parte pasó a Francia. Los archipiélagos del Pacífico (Marshall, Carolinas y Marianas) se asignaron a Japón. 

En el este de Europa se consolidaron las fronteras que Alemania había impuesto a Rusia en el Tratado de Brest-Litowsk. Se pretendió con ello establecer una especie de cordón sanitario de estados anticomunistas (Finlandia, Estonia, Letonia, Lituania) que impidiera la propagación del bolchevismo ruso. Con ello los rusos perdieron casi toda la costa del Báltico. Polonia se restableció como estado a costa de los territorios desgajados de Rusia, Alemania y Austria-Hungría. El Imperio Austro-Húngaro quedó desmembrado en el Tratado de Saint-Germain y perdió todos sus territorios eslavos, de tal manera que el pequeño país resultante solicitó su unión con Alemania, siéndole denegada la petición. Posteriormente, en 1938, Hitler la consumaría (Anschluss). Tratado de Saint-Germain. 

Los delegados escuchan a Clemenceau. Ampliar imagen Tratado de Saint-Germain A su costa se formaron los estados independientes de Austria, Yugoslavia, Polonia y Checoslovaquia. A Italia hubo de cederle parte del Tirol, Istria y Trieste, así como parte de Dalmacia (en la actual Croacia). A Yugoslavia, surgida como nuevo estado de la antigua Serbia, hubo de entregarle Bosnia-Herzegovina. Hungría, la otra parte de la monarquía dual del Imperio Austríaco, se constituyó como estado independiente de Austria y hubo de entregar a Serbia Croacia y Eslovenia, piezas importantes del nuevo estado yugoslavo. A Checoslovaquia, nuevo país, hubo de rendirle Eslovaquia y a Rumanía Transilvania. 

El Imperio Turco, por el Tratado de Sèvres quedó reducido territorialmente a la península de Anatolia (Asia Menor) y solo conservó en Europa la ciudad de Estambul. Perdió la zona de Irak, Palestina, Líbano y Siria que fueron convertidos en protectorados bajo la administración del Reino Unido o Francia. Perdió asimismo parte de Tracia y las islas del Egeo que se transfirieron a Grecia; El Dodecaneso (hoy griego) pasó a Italia; Armenia, que se convirtió en Estado. La imposición de estas duras condiciones desencadenó una revolución, que protagonizada por Mustafá Kemal, depuso al sultán y resolvió continuar la guerra con Grecia, a la que venció. Por el Tratado de Lausana (1923) Turquía recuperaba algunos territorios perdidos en el Tratado de Sèvres. 

La zona de Oriente Próximo que hasta entonces había pertenecido al Imperio Turco jugaría un papel relevante en la historia del siglo XX. Los árabes, que bajo dominio turco apoyaron a los aliados, habían recibido de Gran Bretaña garantías de que una vez finalizado el conflicto formarían un estado unido. El fin de la guerra frustró tal anhelo, pues esas zonas fueron repartidas en diversos departamentos bajo influencia británica y francesa. Por otra parte, el movimiento sionista (nacionalismo judío) inició su movilización para crear un Estado judío en Palestina. Texto. Sionismo. Declaración de Balfour Rumanía, que ya existía como estado, fue robustecida territorialmente con el propósito de aislar a la Rusia soviética. Serbia incrementó su territorio mediante la creación de un nuevo estado: Yugoslavia. Sin embargo, la nueva entidad carecía de unidad cultural, lingüística y religiosa, lo que en adelante le acarrearía serios problemas políticos y étnicos, hasta que desapareció en los años 90 del siglo XX, no sin antes sufrir una cruenta guerra. Bulgaria, por el Tratado de Neuilly, hubo de ceder parte de Tracia a Grecia y perdió el acceso al mar Egeo. 

Disolución del ejército alemán

El Tratado de Versalles obligaba a Alemania a cumplir unas durísimas condiciones militares, con las que se pretendió anular su poderío y evitar un posible nuevo conflicto.
Las principales fueron:
  • Se le prohibió el servicio militar obligatorio.
  • Su ejército quedó reducido a 100.000 hombres, sin artillería ni aviación.
  • Quedó suprimida la fabricación y uso de armamento pesado.
  • Se desmilitarizó una franja de 50 Km en torno al sector derecho del Rhin. La franja izquierda de este río sería ocupada por Francia por un período de 15 años.
  • La totalidad de su flota de guerra pasó a los vencedores.
Sin embargo, esas medidas, dado su rigor, tuvieron un efecto inverso al previsto pues sirvieron para alimentar el nacionalismo y el militarismo germanos, que alcanzaron su máxima expresión en la política de rearme impulsada por Hitler.

Las indemnizaciones de guerra alemanas
 
Los países vencedores declararon a Alemania responsable del conflicto, las condiciones de paz impuestas fueron muy duras. Junto a las pérdidas territoriales, Alemania hubo de pagar grandes sumas de dinero (269.000 millones de marcos-oro) en concepto de indemnización entre 1921 y 1925. Además hubo de ceder la mayor parte de su marina mercante, junto con material industrial diverso (locomotoras, vagones, cables submarinos, etc).
La cuestión de las indemnizaciones envenenó las relaciones franco-alemanas durante toda la posguerra y representó un freno decisivo para la reconstrucción de la economía germana, lastrada -entre otros- por el problema de la hiperinflación. En 1923 Alemania suspendió unilateralmente sus pagos a Francia y ésta invadió la cuenca del Ruhr como represalia, dando lugar a un gravísimo incidente internacional.
Más tarde, ante la imposibilidad alemana de pagar la deuda en los términos impuestos por el Tratado de Versalles, la cuantía fue revisada y, finalmente, rebajada.
Gracias al Plan Dawes y a los acuerdos de Locarno Alemania pudo salir de la crisis en que la habían sumido las obligaciones con los aliados, pero eso ocurriría ya a partir de 1924.

La Sociedad de Naciones 

Uno de los 14 puntos del Programa del presidente norteamericano Wilson, proponía el establecimiento de una asamblea en la que pudiesen participar todos los estados del mundo. Texto. Los 14 puntos de Wilson Alentada por esa idea, nacía en la Conferencia de París de 1919, la Sociedad de Naciones (SDN). Contaba entre sus objetivos garantizar la paz y el concierto internacional, así como fomentar la cooperación y el desarrollo social y cultural. Su ideario contemplaba el respeto a la independencia política y la integridad territorial de los países miembros. En caso de conflicto entre los estados, las diferencias deberían solventarse de forma pacífica, acogiéndose al derecho internacional. Sin embargo, carecía de una fuerza militar con la que hacer cumplir posibles sanciones. Sede de la Sociedad de Naciones en Ginebra (Suiza). La sede de la SDN se estableció en Ginebra (Suiza). Inicialmente integraron la organización 45 estados que constituían la Asamblea General (reunida anualmente) y que estaba facultada para admitir nuevos miembros o expulsar a los que incumplieran las normas. 

Dentro de su organigrama, además de la Asamblea General, destacaba el Consejo, compuesto por 4 miembros permanentes (Reino Unido, Francia, Italia y Japón) y 4 temporales, cuyas reuniones se celebrarían cada dos años. Como organismo asociado tenía al Tribunal Internacional de la Haya. Texto. Crisis de 1917. Tratado de Brest-Litovsk Quedaron excluidos de ella la Unión Soviética, Alemania y, paradójicamente, los Estados Unidos, de cuyo presidente Wilson había surgido la idea de su creación. La razón de esa ausencia fue la no ratificación por parte del Senado norteamericano del Tratado de Versalles, donde germinó el organismo. Sesión de la Sociedad de Naciones en 1921. Ampliar imagen Sesión de la Sociedad de Naciones Durante las décadas de los 20 y los 30 asistió a un constante crecimiento con la incorporación de nuevos estados. La efectividad de la SDN fue escasa, por varios motivos: 
  • La limitada capacidad para decidir los asuntos, ya que era necesario que los acuerdos se tomaran por unanimidad. 
  • La inexistencia de medios eficientes para hacer cumplir las resoluciones adoptadas. 
  • La falta de implicación de las potencias que la integraron. 
Su mayor éxito consistió en sacar adelante determinados programas de cooperación económica y humanitaria. Su principal fracaso radicó en no poder evitar el estallido de la II Guerra Mundial. Se disolvió en 1946, transfiriendo su patrimonio y competencias a la ONU, de la que fue su más inmediato precedente. Fuente: clasesdehistoria

No hay comentarios:

Publicar un comentario