domingo, 2 de septiembre de 2012

Agentes químicos y biológicos: ayer y de hoy


Este año se publicó el libro “Percance: Una historia canadiense del Agente Naranja y la Guerra en Casa”Blowback: A Canadian History of Agent Orange and the War at Home) de Chris Arsenault que informa sobre el uso de herbicidas como el Agente Naranja y el Agente Púrpura, en una base en New Brunswick, este del Canadá. El Agente Naranja se hizo famoso por haber sido usado por los americanos para deforestar Vietnam. Los efectos del Agente Naranja han sido tan devastadores que fue prohibido y su capacidad mutagénica bien documentada. El Agente Púrpura es todavía más tóxico. Los Estados Unidos ya venían usando los componentes químicos del Agente Naranja para fines de los años 40, y en los 50 y 60 el Departamento de Defensa de los EEUU los usó de forma rutinaria. Su capacidad tóxica no les preocupaba demasiado, admitieron los científicos americanos involucrados, porque los usaban sobre sus enemigos. Nunca consideraron un escenario de contaminacion doméstica.
Canadá usó Agente Naranja y Púrpura en su base CFB Gagetown, que funciona desde 1958 y que hoy emplea a unos 4000 militares y a unos 700 civiles. La base ocupa una extension de 1000 kilómetros cuadrados y está localizada a 100 kilómetros de Saint John, New Brunswick. La base los usó para clarear terrenos de árboles y arbustos, áreas que serían usadas para entrenamiento. El uso de herbicidas sirvió más que nada para “cortar costos.” Estos agentes fueron usados entre 1966 y 1967 aún cuando el gobierno canadiense sabía desde 1964 que eran químicos muy peligrosos para la salud. Igual se los esparció sin precaución alguna, no se usaron equipos protectores ni se informó al personal que los esparcía desde el aire ni a quienes fueron contratados temporalmente para remover en el terreno las ramas contaminadas, que eran muchos de ellos jóvenes estudiantes completando trabajos de verano, ni se informó a los vecinos del lugar que sin saber recibieron residuos de herbicidas que llevó el viento. Nadie supo sobre los efectos negativos, incluso teratogénicos, de estos químicos sobre la salud o el medio ambiente.
El gobierno canadiense no debería haber invitado al grupo de científicos americanos de Fort Detrick a esparcir los agentes Naranja y Púrpura en la base, dice Arsenault, que describe el hecho como tragedia nacional. Para el 2005 unas 2000 personas habían lanzado una demanda legal contra el gobierno federal en conexión a esto. Y en agosto del 2007 una investigación encuentra “que la gente de los alrededores de la base no había corrido mayor riesgo” y el gobierno se muestra dispuesto a compensar a algunos militares afectados.
Wayne Cardinal, un soldado retirado de 61 años de edad, se pregunta si acaso los males que el sufre y que sufren algunos de sus compañeros están relacionados con el Agente Naranja. Richard van de Jagt, de la Universidad de Ottawa, experto en cáncer y en particular en leucemia, hace tiempo que ha conectado al Agente Naranja con problemas de salud que incluyen cáncer a la próstata, a los pulmones y leucemia, así como a problemas endocrinólogicos, cataratas, ceguera, y algunos mas.
Una investigación de la CBC –Canadian Broadcasting Corporation, descubrió que en la base de Gagetown se usaron agentes químicos que contienen dioxina incluso antes de 1966, desde el año mismo del establecimiento de la base. El Agente Púrpura es incluso peor que el Naranja, pues contiene 3 veces el contenido de dioxina que tiene el otro y está además mezclado con arsénico. Más de mil barriles de herbicidas hoy prohibidos, fueron esparcidos desde el aire sobre la base. En 1964 hubo un accidente de fumigación y los vientos esparcieron las substancias sobre áreas vecinas, entonces el gobierno canadiense pagó un cuarto de millón de dólares en compensación por daños a cultivos en la zona. Decadas después los residentes se preguntan si acaso sus enfermedades estarán ligadas a esas fumigaciones (CBC News Online stories, and the National and CBC Radio World Report, June 13 and 14, 2005. Reporter: Louise Elliott.).
El Departamento de Defensa Nacional canadiense no tiene una lista de las personas que sirvieron en la base y estuvieron expuestas a estos tóxicos, aunque argumenta que el contacto fue mínimo. Los soldados que sirvieron en la base están molestos que se les hayan ocultado información sobre los tóxicos y se les haya mentido por tantos años. ¿En quien confiar?
Uno de los civiles expuesto a estos tóxicos, Ken Dobbie, formó la Asociación Agente Naranja de Canadá y es hoy presidente de esta asociación. Para Dobbie es personal pues el mismo ha estado enfermo por más de 30 años, sufre problemas serios del higado, (esclerosis micro nodular del higado), diabetes y pancreatitis. Le teme al cáncer y tiene que testearse por seguridad cada tres meses. Dobbie trabajó sólo un verano en la base junto a otros cientos de jóvenes, su trabajo fue diseminar el herbicida durante el verano de 1966 y luego limpiaron y quemaron las ramas contaminadas. Trabajaron sin camisa por el calor, ninguno usó siquiera guantes protectores. Nadie les informó que era peligroso, todo lo contrario, les dijeron que el herbicida era tan sano que lo podrían beber. Su doctor dice que los síntomas que sufre apuntan a una exposición química intensa, surgieron en forma rápida y no tienen otra explicación pues Dobbie no ha usado nunca drogas ni alcohol.
El 2007 tuvo lugar una conferencia sobre el Agente Naranja y sus efectos en la ciudad de Ho Chi Minh. El gobierno de Vietnam ha insistido, sin éxito, que el gobierno norteamericano compense a las víctimas de estos químicos. En 1961, J.F. KENNEDY, aprobó la operación Ranch Hand, el nombre código que se le dió a la dispersión del Agente Naranja sobre Vietnam y sobre las zonas fronterizas de Laos y Cambodia. Se calcula que se usaron 77 millones de litros de estos agentes, o unas 77.000 toneladas métricas. Los efectos teratogénicos de estos agentes han sido documentados y continúan hasta hoy día. Ha sido este un brutal genocidio generacional, y las víctimas afectadas han formado asociaciones y han presentado bien documentados casos legales contra unas 37 compañías productoras de estos productos, entre ellas DOW CHEMICAL, MONSANTO, UNIROYAL, DIAMOND, THOMPSON, HERCULES. Dutrante la conferencia, los afectados por estos químicos estuvieron en las calles de la ciudad, niños con deformaciones y piel tan seca que se descascara bajo el sol. Los otros afectados han sido los soldados norteamericanos, que han documentado también el efecto sobre ellos y sus hijos. Al menos en Vietnam la gente entiende claramente los efectos de estos agentes. A los afectados canadienses les cuesta mucho entender que hayan sido expuestos, que el gobierno haya aprobado el uso doméstico y experimental de productos tan altamente dañinos.
Conejillos de Indias
Y sin embargo no es la primera vez que la población canadiense es usada como conejillos de Indias. Ya durante la Segunda Guerra Mundial, por ejemplo, Canadá testeó agentes químicos y biológicos en voluntarios militares que no podían siquiera imaginarse el efecto real de los agentes a los que se sometían voluntariamente. Ocurrieron testeos en Suffield (Alberta) y en el Laboratorio de Guerra Quimica (Chemical Warfare Lab) en Ottawa. Fueron experimentos que involucraron a unos 3500 voluntarios militares que aceptaban participar a cambio de pequeñas recompensas: más alimentos, permisos para salir y 50 centavos diarios, pagaderos por seis semanas.
En realidad, aunque hayan consentido participar en tales experimentos, su consentimiento no fue “informado”, era imposible para los voluntarios entender claramente los posibles efectos a largo plazo porque ni siquiera los experimentadores los sabían.


El escándalo de usar personas en un contexto experimental dañino para la salud inflamó el escándalo a tal punto que el gobieno canadiense se vio obligado a ofrecer una especie de compensación a los voluntarios sobrevivientes y/o a sus familiares. La compensación fue por un monto de unos 24.000 dólares, que se pagó a partir del año 2004 (http://www.ombudsman.forces.gc.ca/rep-rap/sr-rs/cat-eac/rep-rap-01-eng.asp).
Experimentos similares se han llevado a cabo sin consentimiento alguno. Por ejemplo, el año 2002 el Pentágono reveló que había esparcido agentes químicos y biológicos secretamente en por los menos 27 oportunidades, entre 1962 a 1973. Las áreas afectadas fueron los estados de California, Alaska, Florida, Hawaii, Maryland y Utah. Y los contaminantes usados fueron methylacetoacetato (MA), Bacillus globigii (BG) -un pariente del anthrax, sarin y VX (estos últimos diseminados en los seis estados). El Pentágono confesó también que los experimentos habían involucrado incluso zonas de Canadá y del Reino Unido (en Canadá Ralson y en el Reino Unido Port Down), en estos casos se usaron tabun y soman que son dos agentes nerviosos.
El Pentágono estimó que habían sido afectados unos 5000 miembros de sus fuerzas armadas en el mar y unos 500 miembros de su servicio en tierra. Estimaba que no habían civiles afectados. Entre los posibles efectos discutidos se incluyeron problemas a la piel, musculares, digestivos, cardiovasculares, y problemas al oido y al esqueleto (www.mindcontrolforum.com-new-coldwar-bioweapon-test.htm).
Terrores en uso
El temido “fuego líquido” o napalm que fuera inventado por un grupo de químicos de Harvard a cargo de Louis Fieser, entre 1942 y 1943, fue producido extensamente por la Dow Chemica. Para 1966 la Dow, una empresa creada por un canadiense, Herber Henry, en 1897, producía unas 4.550 toneladas de napalm por mes. La Dow fue el mayor proveedor de fuego líquido para los Estados Unidos, que usó este químico ampliamente en su guerra contra Vietnam. El napalm eran lanzado desde aviones bombarderos B-52, muchos de ellos construídos con, aproximadamente una tonelada cada uno de, nickel también canadiense.
El primer uso de napalm tuvo lugar en julio de 1944, los aliados lo usaron durante la pre-invasión sobre la isla Tinian, en las Marianas. Luego lanzaron sobre Tokio unas 1500 toneladas en marzo de 1945. El lanzamiento de napalm sobre la ciudad alemana de Dresde fue bajo orden específica de Winston Churchill; Dresde es bombardeada desde el aire con 3.4 kilotones de incendiarios con la meta explícita es generar un número grande de refugiados y causar pánico en la población. Sin duda fue exitoso.
En marzo del 2000 la República Democrática Popular de Korea hace público un memorandum sobre “crimenes contra la humanidad” que especifica que los Estados Unidos lanzaron 600 000 toneladas de napalm sobre Korea entre 1950 y 1953.
También otros usaron fuego líquido. Por ejemplo, lo usó Israel en 1967 y en 1980 contra Líbano, lo usaron los militares portugueses junto con herbicidas tóxicos en Angola, lo usó la fuerza aérea brasileña en 1972 en las montañas Andorinhas para terminar con un grupo guerrillero (www.globalsecurity.org/military/systems/munitions/napalm.htm).
Más recientemente, el Pentágono, que había negado el uso de napalm en Irak, uso prohibido desde 1980 por las Naciones Unidas (tratado que EEUU nunca ha firmado), tuvo que reconocer que sí lo había usado. El terrible incendiario (Napalm) ha sido transformado y ya no usa petrol sino kerosene y tiene otro nombre, aunque causa el mismo terrible efecto y su olor, según quienes lo han usado, es el mismo. Antes de que lo reconociera el Pentágono, comandantes americanos habían denunciado su uso en Irak: “Usamos napalm en esos puentes,” dijo el Coronel James Alles comandante del grupo aéreo 11 de los Marines. “Había gente allí...se pueden ver en el video, eran soldados irakíes, no es una buena forma de morir, pero los generales adoran el napalm, tiene gran efecto sicológico.”
En la actualidad, por ejemplo, se ha usado también el fósforo blanco sobre la ciudad de Fallujah en Irak, desde entonces conocida como “la Dresden Iraki” –el fósforo blanco también está prohibido desde 1980 por las Naciones Unidas por su terrible efecto destructor y la persistencia de ese efecto (http://www.globalsecurity.org/org/news/2003/030810-napalm-iraq01.htm). La nuestra, como ninguna otra especie, se ha sofisticado en la creación de monstruosidades destructoras de seres humanos. Si usaramos toda esa energía creadora para el bien común no habría seguramente desafío alguno que pudiera detenernos en alcanzar juntos una buena vida. Fuente: rebelión

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