domingo, 26 de agosto de 2012

Programa de natalidad de Ceausescu



En 1966, un año después de convertirse en el dictador comunista de Rumanía, Nicolai Ceausescu ilegalizó el aborto. "El feto es propiedad de toda la sociedad. Cualquiera que evite tener hijos es un desertor que renuncia a las leyes de la continuidad nacional". Tales grandilocuentes declaraciones eran comunes durante la hegemonía de Ceausescu, porque su plan maestro -crear una nación digna del Nuevo Hombre Socialista- constituía un ejercicio de grandiosidad. Construyó palacios para sí mismo mientras maltrataba y desatendía alternativamente a sus ciudadanos. Al abandonar la agricultura en favor del sector industrial, obligó a gran parte de los habitantes de las zonas rurales a trasladarse a fríos edificios [...].

La prohibición del aborto llevada a cabo por Ceausescu fue ideada para lograr uno de su objetivos principales: fortalecer rápidamente Rumanía incrementando su población. Hasta 1966, el país había contado con una de las políticas en torno al aborto más liberales del mundo. El aborto suponía de hecho la principal forma de control de la natalidad. De pronto, prácticamente de la noche a la mañana, quedaba prohibido [...].

Si una mujer no se quedaba embarazada durante un período de tiempo prolongado, se la obligaba a pagar un alto impuesto de celibato. Los incentivos de Ceausescu produjeron el efecto deseado. Un año después de la prohibición del aborto, la tasa de natalidad rumana se había duplicado. Esos niños nacían en un país en el que a menos que se perteneciese al clan Ceausescu o a la élite comunista, la vida era miserable. Pero las vidas de esos niños resultarían particularmente miserables. Comparada con los niños rumanos nacidos sólo un año antes, la generación de niños nacidos tras la prohibición del aborto obtendría peores resultados en casi todas las formas calculables: sus calificaciones escolares serían inferiores, tendrían menos éxito en el mercado laboral y también más probabilidades de convertirse en criminales. La prohibición del aborto siguió en vigor hasta que finalmente Ceausescu perdió el poder. El 16 de diciembre de 1989, miles de personas se echaron a la calles de Timisora, para protestar contra su corrosivo régimen. Muchos de los manifestantes eran adolescentes y universitarios. La policía mató a docenas de ellos. Uno de los líderes de la oposición declaró más tarde que fue su hija de trece años quien insistió en que debía participar en la protesta, a pesar de sus temores. "Lo más curioso es que aprendimos a no tener miedo gracias a nuestro hijos, la mayoría de los cuales tenían entre trece y veinte años". Unos días después de la matanza de Timisoara, Ceausescu pronunciaba un discurso antes cien mil personas. De nuevo asistió un gran número de jóvenes. Los gritos de "¡Timisoara!" y "¡Abajo los asesinos!" acallaron las palabras del dictador. Le había llegado la hora. Él y su mujer trataron de escapar con mil millones de dólares, pero fueron capturados, sometidos a un juicio tan sumario como rudimentario y, el día de Navidad, ejecutados por un pelotón de fusilamiento. De todos los líderes comunistas derrocados durante los años de desmoronamiento de la Unión Soviética, el único que sufrió una muerte violenta fue Nicolai Ceausescu. No debería pasarse por alto que su muerte fue en gran medida precipitada por la juventud de Rumanía, gran parte de la cual, de no ser por la prohibición del aborto, nunca habría llegado a nacer.

No hay comentarios:

Publicar un comentario