miércoles, 22 de agosto de 2012

Ocultismo y nazismo


Todo Comenzó con la THULE GESELLSCHAFT, una sociedad pagana, antisemita, derechista y aristocrática fundada por un FRANCMASÓN y místico orientalista llamado Barón Rudolph von Sebottendorff. Se reunía todos los sábados en el Hotel Las Cuatro Estaciones, de Munich, para discutir temas como las Runas, la evolución racial, la Mitología Nórdica y el Nacionalismo Alemán. La Thule estaba registrada como una “sociedad literaria y cultural” para despistar al Comunista Ejército Rojo que por entonces controlaba la ciudad, aunque el grupo fue conocido antes como la Germanenorde, o la Orden Germana del Santo Grial. Según Levenda, “La Germanenorden practicaba una impresionante serie de rituales iniciáticos, en los que aparecían caballeros de brillantes armaduras, sabios reyes, poetas místicos y ninfas de los bosques”, y que incluían “un programa al estilo masónico de secreto, iniciación y mutua cooperación”, pero “no copiaban los aspectos ideológicos de la Francmasonería. Como escribe Levenda” en lo que la Germanenorden se convirtió fue en una sociedad esencialmente anti-masónica, que utilizando el estilo masónico se dedicó a la erradicación de la Francmasonería misma”. Su emblema era una larga daga sobre una svástica y sus creencias estaban en gran medida influenciadas por los escritos de Guido von List y Lanz von Liebenfels, dos personajes que aparecerán a menudo en esta historia.

Liebenfels había fundado la neopagana  “Orden de los Neo Templarios”, que usaba la svástica como distintivo, el día de Navidad de 1907, siguiendo directrices ideológicas similares. En ese mismo año, el ocultista Guido von List fundó la Sociedad List integrante del entonces naciente movimiento “völkish” que exaltaba las virtudes de la herencia nórdica, herencia que podía ser rastreada leyendo los Eddas, una compilación de leyendas Islándicas en las que más tarde Hitler tomaría gran interés. El movimiento völkish estaba basado en gran medida en las ideas de Madame Helena Blavatsky, fundadora de la Sociedad Teosófica famosa por sus libros “Isis Unveiled” (Isis Desvelada) y “The Secret Doctrine” (La Doctrina Secreta).

Sostenía ella que la humanidad era descendiente de una serie de razas imperfectas que alguna vez habían gobernado el mundo y que tenían en común su origen Atlántico que databa de millones de años atrás y que habían culminado en la Raza Aria que había tenido poderes sobrenaturales pero los había perdido. También poetizaba sobre el oculto significado de la svástica, de Lucifer, el “Portador de la Luz”, y sobre las enseñanzas y predicciones de una serie de “Maestros Ocultos” llamada “La Gran Hermanad Blanca” que guiaba la evolución humana desde su santuario en los Himalayas y de quien Blavatsky misma pretendía ser médium durante sus muchos trances autoinducidos.

La filosofía de List y Liebenfels llevó esto más adelante, hasta plantear que la Raza Aria era la única humanidad “Verdadera”, y que los Judíos, junto con un montón de otros “indeseables” o “minderwertigen” (“seres de inferior valor”) estaban pervirtiendo la raza, apartándola de su fortaleza y pureza por medio de las diabólicas maquinaciones del Cristianismo, la Francmasonería, el Capitalismo y el Comunismo. Creían que la raza Aria había venido de un lugar llamado Thule, el Polo Norte, en donde había una entrada a un vasto mundo subterráneo habitado por gigantes. “Entre los cultos völkish”, escribe Levenda, “se creía que tan pronto como los Alemanes hubiesen purificado el planeta de la contaminación de las razas inferiores, estos Maestros Ocultos, estos Súper-Hombres de Thule, se darían a conocer, y el nexo que se había perdido entre Dios y el Hombre sería de nuevo forjado”.

Estas eran las creencias de los miembros de la Thule Gesellschaft cuando se reunieron el 9 de Noviembre de 1918 para discutir un asunto de gran interés y preocupación: el control comunista de Munich. Después de un encendido discurso de Sebottendorf, la Sociedad Thule comenzó a prepararse para una contrarrevolución, allegando armas y pactando alianzas con grupos de similar mentalidad, como los Pan Germánicos, La German School Bund,  y la Hammerbund. Al año siguiente, el 7 de Abril, fue proclamada en Munich una república Soviética Bávara, provocando la huída a Bamburg del Primer Ministro Bávaro con el fin de evitar una toma total del gobierno por los comunistas. Seis días más tarde la asonada del Domingo de Ramos organizada por la Thule para derrocar a los Comunistas de Munich fracasó y sus miembros se encontraron en la lista de “los más buscados” publicada por el Ejército Rojo. Sebottendorff rápidamente organizó un cuerpo de milicianos (Freikorps) para contraatacar. (Una de las unidades del Freikorps, la Brigada Erhardt, posteriormente se convirtió en parte del Ejército Alemán y eventualmente en integrante de las S.S.). El 26 de Abril el Ejército Rojo allanó la sede de la Thule e hizo una serie de arrestos, incluyendo al influyente Príncipe von Thurn und Taxis. El 30 de Abril todos fueron ejecutados en el patio de la escuela Luitpold. Al día siguiente sus obituarios fueron publicados en el periódico de Sebottendorff “Munchener Beobachter” (que un año después se convertiría en la publicación oficial Nazi “Völkischer Beobachter”). Los ciudadanos de Munich se enfurecieron. La Sociedad Thule organizó un levantamiento popular al que se unieron 20.000 Freikorps, y juntos “marcharon tras una bandera svástica, con svásticas pintadas en sus cascos, cantando un himno svástico”. El 3 de mayo, después de mucho derramamiento de sangre y destrucción, los Comunistas de Munich fueron derrotados. Pero había mucho por hacer. La amenaza soviética era todavía muy real. Con la ayuda de los militares y policía locales la Thule comenzó a organizar una revuelta a escala nacional, usando sus conexiones con sociedades intelectuales similares. Comenzaron a reclutar miembros de la clase trabajadora alemana, conformando el llamado Partido Alemán de los Trabajadores, que se reunía periódicamente en cervecerías para discutir la amenaza de los Judíos, de los Francmasones y de los Comunistas.

Este grupo llegaría a ser el Partido Nacional Socialista de los Trabajadores Alemanes.- el Partido Nazi- y en Noviembre de 1923 realizarían su primer intento de toma del poder a nivel nacional, el fallido golpe de la Cervecería, liderado por un hombre que había sido enviado por el Ejército Alemán para espiarlos- Adolph Hitler.

Todos sabemos lo que el Partido Socialista Nazi llegó a ser y lo que hizo .Lo que la mayoría de la gente no sabe es el grado hasta el cual aquellas acciones estuvieron inspiradas por las creencias ocultas de sus fundadores. Como escribe Levenda, “las intencionalidades más secretas de la Sociedad Thule se convertirían todas en política oficial del Tercer Reich, mientras que sus características puramente metafísicas y secretas fueron adoptadas íntegramente por la S.S.”. Hitler mismo estaba fascinado por lo Oculto. Desde que era estudiante de colegio leía la revista de Liebenfel, “Ostara”. Después, en 1909, cuando vivía en medio de la pobreza en un dormitorio para hombres y trataba de vender sus pinturas en las calles, Hitler se presentó personalmente a la oficina de Liebenfels, y parecía tan desamparado y pobre que el Neo templario le regaló varios ejemplares de “Ostara” y el pasaje para regreso en bus. Josef Greiner, amigo de Hitler, recuerda en sus memorias cuán obsesionado estaba el joven Adolph con la Astrología, la Religión, el Ocultismo, la Magia y la Yoga. Hitler amaba a Wagner, especialmente el Ciclo del Anillo, Parsifal, Lehengrin y Rienzi. Fue de Wagner que Hitler adquirió su pasión por la Caballería, la Edad Media, y la Búsqueda del santo Grial, un Grial Pagano, Teutónico. En 1915, hallándose en las trincheras en la guerra, Hitler escribió un poema que “canta las alabanzas de  Wotan, el Teutónico Dios Padre, y de las letras rúnicas, las escrituras mágicas y las fórmulas mágicas”. No hay duda pues, que Hitler se interesó profundamente en el paganismo y el ocultismo. Sí hay dudas sobre si Hitler practico operaciones mágicas. Según Levenda, eso no estaba en su naturaleza, una naturaleza inclinada hacia la acción, haciendo cumplir las cosas aquí en la tierra, en la 3ª dimensión. Él no tenía ni la paciencia ni el tiempo necesarios para las aventuras espirituales. “Hitler era un paranoico, dice Levenda,” y lo oculto reviste un atractivo especial para el paranoico. Pero ¿fue Hitler un ocultista? ¿Fue un oficiante, vestido de negro, realizador de rituales, un sacerdote invocador de Satán? Probablemente no. Pero ¿fue Hitler un instrumento de otros ocultistas? Probablemente sí.

De hecho, muchas personas profundamente involucradas en el Ocultismo tendrían una gran influencia sobre él y jugarían papeles clave en el Tercer Reich. Sería interesante examinar esas personas una por una.

DIETRICH ECKART

Hitler, cuando fungía como líder del Partido de los Trabajadores Alemanes, trabó amistad con Dietrich Eckart, que publicaba un periódico llamado “Auf Gut Deutsch” (“En Buen Alemán”), que competía con el Völkischer Beobachter como pasquín racista con pretensiones intelectuales. Eckart tuvo una tremenda influencia en Hitler y fue él quien presentó a Hitler a la gente rica y poderosa que necesitaría para hacer posible su cruzada, incluyendo a Henry Ford, quien después contribuiría con un “vital apoyo financiero” para el Partido Nazi .De Eckart, Hitler aprendió muchísimo sobre esoterismo, y se dice que a menudo asistían a sesiones en las que hablaban con espíritus. Eckart, que murió después del Golpe de la Cervecería, es citado diciendo: “Puede que Hitler baile, pero soy yo quien toca la música”.

ALFRED ROSENBURG

Protegido de Eckart, y pronto también de Hitler, Alfred Rosemberg pronto se convertiría en uno de los “arquitectos de las políticas oficiales Nazis”. Una de estas políticas era que todos los Templos Masónicos en todos los territorios ocupados por los Nazis debían ser allanados y los bienes confiscados enviados a Rosemberg en persona .Esta política fue llevada a cabo por Franz Six y Otto Ohlendorf, ambos ocultistas. Rosemberg era amigo también de Walter Darré, que se convertiría en el Ministro de Agricultura del Tercer Reich. “Juntos”, escribe Levenda, “recorrieron la nación buscando apoyo para una religión estatal oficial basada en el culto a los Antiguos Dioses, una religión que incluiría la purificación de la Raza Aria de elementos propensos a contaminarla y a diluir la fortaleza de su sangre”.

ERIK JAN HANUSSEN

En 1932, después de que su Partido Nazi hubiese perdido mucho de su poder y prestigio en el Reichstag y de que su amante, Eva Braun se hubiese disparado la Noche de Halloween, Hitler retornó a su viejo amigo Erik Jan Nauseen, un renombrado astrólogo y ocultista a quien había conocido en 1926. Se cree que Hanussen enseñó a Hitler  la exagerada gesticulación que usaba en sus alocuciones públicas, gestos que podían ser vistos e interpretados desde muy lejos y que podían transmitir un mensaje por medio del lenguaje corporal, incluso si la persona no podía escuchar lo que él estaba diciendo. Nauseen nunca había leído los astros para Hitler, pero en esta ocasión, en 1932, a instancias de aquél, dibujó una carta astral para el futuro Führer, y le dijo a Hitler que sus problemas provenían de un maleficio que alguien le había hecho. En consecuencia, la única forma de librarse de ese mal era yendo al patio trasero de una carnicería ubicada en el pueblo natal de Hitler, a medianoche, con luna llena, y arrancar del suelo una mandrágora. Para aquéllos que no lo saben, la mandrágora es una planta cuya raíz tiene “forma humana” con supuestas propiedades medicinales que según ciertas tradiciones europeas, emitía gemidos audibles al ser arrancada de la tierra. Para extraerla, se enviaba en “misión suicida” a un perro para sacar la raíz, mientras el mago aguzaba su oído para escuchar el lamento. Nauseen en persona llevó a cabo el ritual y el 1º de Enero de 1933 acudió a Hitler prediciendo que éste regresaría al poder el 30 de ese mismo mes, “una fecha exactamente coincidente con el pagano Sabat de Oimelc”. Por supuesto, como sabemos, eso fue exactamente lo que ocurrió. Luego, durante una sesión espiritista celebrada el 26 de Febrero, Hanussen predijo que los comunistas intentarían otra revolución en Alemania, que se iniciaría con el incendio de un importante edificio gubernamental. “Al día siguiente”, escribe Levenda, “el Reichstag ardía en llamas y Hitler tuvo la excusa que necesitaba para pasar de Canciller de Alemania a Führer del Tercer Reich.” Seis semanas después, Hanussen fue misteriosamente asesinado.

WILHELM GUTBERLET

Había Otro astrólogo, copropietario del Völkischer Beobachter, que había sido íntimo amigo de Hitler desde los días del Partido de los Trabajadores Alemanes en 1919. En las memorias de Walter Schellemberg es descrito como “un médico de Munich que pertenecía al círculo íntimo que rodeaba a Hitler. Gutberlet creía en el “péndulo sideral”, una extravagancia astrológica y aseguraba que el péndulo le había conferido poderes que le permitían para detectar de inmediato la presencia de cualquier Judío o de personas de ascendencia parcial judía, y encontrarlas en medio de cualquier muchedumbre. Hitler creía en los poderes de Gutberlet y con él sostuvo muchas conversaciones sobre cuestiones raciales.

RUDOLF HESS

Amigo de vieja data de Hitler, había sido arrestado junto con él durante el Golpe de la Cervecería en 1923, y había transcrito el Mein Kampf (originalmente titulado “Cuatro Años y Medio de Lucha contra la Mentira, la Estupidez y la Cobardía”), mientras ambos se hallaban en prisión. Hess se convertiría en el Führer Diputado de Hitler. Era uno de los íntimos de la Sociedad Thule y profundamente comprometido con el Ocultismo. Hess presentó a Hitler uno de sus Profesores, Kart Haushoffer, hombre muy interesado en la astrología que afirmaba ser clarividente. Haushoffer llegó a tener un considerable poder al fundar la Deutsche Akademie y dirigir el Instituto de Geopolítica de la Universidad de Munich. Según Levenda, “tenía  una especie de avasalladora inteligencia”. Fue vital para la conformación de las alianzas con el Japón e Hispanoamérica y responsable de la adopción de la política del “Lebensraum” (Habitación), que establecía que “una nación soberana, para asegurar la supervivencia de su pueblo, tenía el derecho de anexar los territorios de otras naciones soberanas para alimentarse y albergarse”.

HIMMLER Y LA S.S.

La S.S. (Schuzstafel) fue conformada originalmente como guardia personal de Hitler y contaba 300 miembros cuando Himmler se unió a ella. Pero cuando alcanzó su liderazgo en 1929, las cosas cambiaron.

Cuatro años después, la membresía había alcanzado la cifra de 52.000. Estableció sus cuarteles generales en un castillo medieval llamado Wewelsburg, en donde su estado mayor secreto se reunía una vez por año. Según las memorias de Walter Schellemberg, “cada miembro tenía su propia silla de brazos con su nombre esculpido en plata, y todos tenían que someterse a un ritual  de ejercicios espirituales dirigidos a lograr concentración mental…. el punto focal de Wewelsburg, que evidentemente debía mucho a la Leyenda del Rey Arturo y los Caballeros de la Mesa Redonda, era un inmenso comedor con una enorme mesa de roble a la que se sentaban los doce Gruppenfühers seniors. Las paredes se adornaban con los estuches de sus armas. Bajo este comedor se hallaba la así llamada “Región de los muertos”, una pozo circular en el cual estas fundas de las armas serían quemadas y sus cenizas, junto con las de su dueño,  veneradas después de la muerte del “Caballero”. (Hay historias que cuentan cómo Himmler utilizaba las adustas cabezas de sus oficiales muertos para comunicarse con los Maestros Primigenios). Además de esto, cada caballero tenía su propia habitación “decorada de acuerdo con alguno de los Grandes Ancestros de la Majestad Aria”. El cuarto de Himmler estaba dedicado al rey Sajón Enrique el Cazador, con cuyo fantasma Himmler conversaba a menudo.

Por fuera de la orden interior, los oficiales de la S.S. eran advertidos de no participar en ceremonias cristianas, incluyendo bodas y bautizos, y celebraban el Solsticio de Invierno en lugar de las Navidades. El tradicional día de intercambio de regalos era trasladado al día del Solsticio de Verano Escribe Levenda: “Estas ceremonias estaban saturadas de fuegos sagrados, procesiones con antorchas, e invocaciones a las deidades teutónicas, realizadas todas por “súper-hombres” arios puros, de rubios cabellos y ojos azules. Aunque Himmler admiraba la naturaleza ceremonial del Catolicismo y modeló parcialmente la S.S. siguiendo el patrón de la Orden de los Jesuitas, también despreciaba al Cristianismo por su naturaleza “débil y masoquista”. Guardaba un profundo resentimiento a causa de la persecución por parte de la Inquisición hacia las brujas alemanas.

Himmler, junto con Richard Darré, era responsable de la “Sociedad Ahnenerbe, una especie de seminario y escuela superior para los futuros líderes del Reich del Milenio. La Ahenenerbe estaba dedicada a algunos estudios völkish, cada uno de los cuales tenía una subdivisión dedicada a “Estudios Célticos”: Externsteine, cerca de Wewelsburg, en donde se suponía estaba el Árbol del Mundo Yggdrasil, investigación Islándica; la investigación Tibetana, la de estudios Rúnicos; una extraña desviación de la Física, llamada “Teoría del Mundo de Hielo”; una investigación arqueológica, en un esfuerzo por hallar evidencia de la presencia Aria desde tiempos remotos alrededor del mundo; de allí llegaron a la conclusión de que “los Arios habían descubierto América”. Otra de las teorías de Himmeler era que los bebés concebidos en los cementerios heredaban el espíritu de cualquiera que allí estuviese sepultado, y publicó una lista de cementerios idóneos para  concebir, debido a la presencia de espíritus teutónicos en ellos. Himmler estaba obsesionado con la idea del Santo Grial, y contrató investigadores para probar que el Grial era en realidad un artefacto pagano Nórdico.

LA OFENSA ALIADA OCULTA

Según Levenda, “Himmler estaba obsesionado por la idea que la Inteligencia Británica estaba siendo manejada por la Orden de los Rosacruces y que miembros ocultos de ella ocupaban cargos en la M15”. “Fuese cierto o no, los Alemanes no eran en realidad los únicos participantes en la guerra que usaban el poder de la Magia en su provecho”. Levenda suministra evidencia de la existencia de un “Culto Contragolpista” organizado por las Agencias de Inteligencia de los Estados Unidos y Gran Bretaña, esfuerzo que centraron en “el hombre más malvado del mundo”, “la Gran Bestia 666”, Aleister Crowley.

Crowley había ido a vivir en New York durante la Primera Guerra Mundial después de haber sido rechazado para el servicio militar por el Gobierno Británico, y comenzó a escribir para una revista llamada “Fatherland”, publicada por George Viereck. Crowley se convirtió en editor. Después afirmaría que en realidad estaba trabajando para la Inteligencia Británica, pues “sus artículos eran tan desubicados que la revista quedó reducida al ridículo, a una caricatura de la discusión política seria, lo que obraba a favor de los Británicos”. Existe alguna evidencia de que Crowley estaba trabajando para el M15 en esa época, espiando a su colega de iniciación en OTO Karl Germen, un agente alemán, o quizás esa fue su excusa para explicar el trabajar para Fatherland. Cualquiera sea el caso, Crowley fue definitivamente reclutado por el M15 durante la Segunda Guerra Mundial. Se había hecho amigo de Dennis Wheatley, bien conocido por sus libros de ficción y no-ficción basados en el Ocultismo y que había trabajado para la Oficina de reclutamiento de Personal de Winston Churchill. Había sido presentado a Crowley por un periodista llamado Tom Driberg, que después se convertiría en espía del M15 y que se apoderaría del diario de Crowley después de la muerte de éste en 1947. Wheatley también presentó a Crowley ante otro agente del M15, Maxwell Knight, que fue la figura histórica real detrás del carácter de ficción “M” en todas las novelas de James Bond, escritas por el amigo de Knight en el Departamento de Inteligencia Naval, Ian Fleming. Crowley conoció a Knight en una cena en casa de Wheatley, y fue allí en donde Crowley aceptó tomarlos a ambos como estudiantes de Magia. Después, Ian Fleming ideó la forma de usar la experiencia de Crowley en un esquema de espionaje contra los alemanes. Ese esquema involucraba una organización Anglo-Germana conocida como el “Link” (Enlace), una supuesta sociedad “cultural” que alguna vez había estado bajo la dirección de Sir Barry Domville, Director de la Inteligencia Naval entre 1927 y 1930. El “LINK” había sido investigado por Maxwell Knight en los años 30 debido a su participación en actividades alemanas de espionaje, y fue disuelta luego de haber encontrado mucha evidencia incriminatoria. Como describe Levenda, “Fleming pensó que a los Nazis se les podría hacer creer que The Link aún existía y que podrían usarlo como señuelo para engañar a la dirigencia Nazi. El punto era convencer a los Nazis de que The Link tenía la influencia suficiente para derrocar al gobierno de Churchill e instalar en su lugar otro más manejable, que separadamente negociaría la paz con Alemania. La sugerencia llegó bajo la forma de un anuncio astrológico hecho sobre el impresionable Rudolph Hess, quien ya estaba sugestionado por la ilusión de que sólo él podría hablar con los Británicos sobre paz con Alemania  y que estaba escrito en su sino que así tendría que hacerlo. Uno de sus astrólogos de confianza, el Dr. Ernst Schulte –Strathaus, agente a sueldo de los Británicos, animó a Hess a emprender su misión a Inglaterra el 10 de Mayo de 1941, una fecha significativa debido a una rara conjunción de seis planetas en el Signo de Taurus. El Duque de Hamilton también había sido preparado para hacerle saber a Hess que estaría encantado de atenderle si se decidía a viajar a Inglaterra con tal misión. De manera que Hess, un avezado piloto, se embarcó en un peligroso vuelo en solitario hacia las Islas Británicas, lanzándose en paracaídas sobre Escocia guiado por símbolos ocultos, y allí fue inmediatamente arrestado por los Británicos. Según Levenda, “Fleming trató de obtener permiso para que Crowley interrogara a Hess con el fin de desarrollar inteligencia sobre el escenario ocultista del Tercer Reich y en particular sobre la dirigencia Nazi”. Pero este permiso fue denegado y Hess pasó el resto de sus días en prisión sin ser de ninguna utilidad para nadie. Levenda encuentra este hecho como muy sospechoso, “pues lo que podía haber sido un duro golpe propagandístico contra los Nazis fue inexplicablemente desaprovechado, como si sobre ello se hubiesen puesto de acuerdo ambos bandos”.

Después del arresto de Hess, Hitler lo denunció como un fanático demente, y comenzó a perseguir a los astrólogos y ocultistas en sus dominios. Crowley continuó tratando de ayudar a los Aliados, pero la mayoría de sus ideas fue rechazada. Una, sin embargo, aunque rechazada inicialmente, fue después llevada a cabo. Incluía el dejar “ocultos” panfletos en los campos alemanes que anunciaban el desastre alemán en la guerra y describían a la dirigencia nazi como “Satánica”. Una falsificación de la popular revista astrológica alemana Zenit fue dejada caer sobre los campos de batalla alemanes. Estaba destinada a ser distribuida en gran escala, pero la entrega fue interceptada por la GESTAPO antes de poder ser completada.

Además de Crowley, había otros ocultistas involucrados en la lucha contra el Tercer Reich. Uno de los protegidos de Crowley, Jack Parsons, que era el líder de la Logia O.T.O. Ágape de California así como también miembro de la junta directiva de Instituto Tecnológico de California y del Jet Propulsion Laboratory, inventó el cohete propulsor “Fuego Griego “ (Greek Fire), que fue ampliamente usado por los Estados Unidos entre 1944 y 1945. Según Levenda, “esa era una solución que sólo podía provenir de alguien con un profundo conocimiento del corazón secreto de la Alquimia y la Magia”. (Parsons posteriormente se mató en un accidente con fulaminato de mercurio. Se había enloquecido y autoproclamado el Anti Cristo después de involucrarse con un tal “Hermano H”, que en realidad era un espía enviado por la Inteligencia naval para infiltrar a la O.T.O. El verdadero nombre de ese espía era L.Ron Hubbard).

Estaba también un Iniciado de la Golden Dawn, Sam Untermyer, abogado y rico filántropo, tildado alguna vez de “Satanista” por un periódico Británico. Untermyer fundó la “Non-Sectarian Anti-Nazi League to Champion Human Rights” y el “World Anti-Nazi Council” que promovieron ambos el boicot contra los productos alemanes. También donó dinero para cazar a los agentes nazis que llegaban a New York. Y con la ayuda de un hombre llamado Richard Rollins, inició una sociedad secreta llamada “The Board” (“La Oficina”) que se dedicó al contraespionaje en contra de los grupos Nazis que reclutaban agentes dentro de los Estados Unidos.

La II Guerra Mundial que Levenda describe es una guerra mágica y una guerra santa, una guerra en la cual cada bando considera estar peleando contra el Mal. Es una guerra operada tras bastidores por místicos adeptos que usan sus conocimientos esotéricos de Simbolismo, Astrología, Meditación, Viajes Astrales, Clarividencia, y Control Mental contra el enemigo. Una guerra inspirada por antiguas creencias en los Ancestrales Dioses del venerable pasado Europeo.

Alonso Berrío C.

No hay comentarios:

Publicar un comentario