sábado, 25 de agosto de 2012

Enfermedades en África


La elevada tasa de mortalidad producida por las enfermedades infecciosas es sólo una parte de la historia. La magnitud del dolor y del sufrimiento individuales provocados por esas enfermedades es enorme. En cualquier momento, centenares de millones de personas, principalmente en los países en desarrollo, se hallan discapacitadas por las enfermedades infecciosas.
Algunas enfermedades infecciosas pueden producir accesos repentinos y repetidos de trastornos debilitantes durante todo el año, haciendo que los niños no puedan asistir a la escuela e impidiendo a los adultos que trabajen o cuiden de sus hijos.
Otras enfermedades provocan graves deformidades, cubriendo el cuerpo de llagas, mutilando los rasgos faciales, provocando la pérdida de dedos de las manos y los pies y originando quemazón o hinchazones horribles de las extremidades y otras partes del cuerpo. Las personas afectadas no sólo sufren de dolores terribles y de discapacidades graves sino que son también víctimas de estigmatización, vergüenza y angustia.
Mientras tanto, el efecto económico de los episodios repetidos de enfermedad y de la discapacidad a largo plazo es una causa importante del subdesarrollo actual de los países. Por sí sola, la carga económica del paludismo ha costado a África miles de millones de dólares en el presente decenio. Además del costo de los días de trabajo perdidos, el gasto que origina el tratamiento de los accesos repetidos de paludismo puede suponer también una pesada carga para las familias más pobres. En Nigeria se ha calculado que los agricultores de la economía de subsistencia gastan hasta el 13% de los ingresos familiares totales en el tratamiento del paludismo.
El sarampión puede producir discapacidad grave en los niños que sobreviven a la enfermedad. La infección por el sarampión puede provocar ceguera, sordera, lesiones cerebrales y pulmonares, y disminución del crecimiento y el desarrollo.
La filariasis linfática ocupa el segundo lugar después de las enfermedades mentales, como la principal causa de discapacidad a largo plazo en el mundo. Una enfermedad transmitida por mosquitos que comprende la infección por parásitos, puede producir horribles hinchazones en las extremidades y los genitales y dañar órganos internos. Afecta a unos 120 millones de personas. Por lo menos mil millones de personas están expuestas, esto es, uno de cada seis habitantes del mundo. Más de 40 millones de personas están gravemente desfiguradas y discapacitadas a causa de la filariasis. Además, el efecto social y psicológico puede ser enorme, destruyendo a menudo matrimonios y relaciones familiares.
La esquistosomiasis, otra parasitosis ampliamente extendida, causa un trastorno crónico de las vías urinarias y provoca a menudo cirrosis hepática y cáncer de la vejiga. Más de 200 millones de personas están infectadas en todo el mundo y hasta tres veces más se hallan expuestas a la parasitosis.
Esta enfermedad debilitante es propagada por moluscos acuáticos y se contrae por el contacto con aguas estancadas. Puede difundirse en nuevas zonas por la construcción de embalses y los planes de regadío. Los niños y los trabajadores rurales se hallan especialmente expuestos y la enfermedad puede causar elevadas tasas de absentismo en la escuela y el trabajo. En algunas de las zonas más castigadas, más del 90% de los niños pueden ser simplemente afectados por vadear corrientes de agua.
Más de 12 millones de personas están infectadas por la leishmaniasis, otra enfermedad parasitaria transmitida por insectos. Puede producir daños en órganos internos, lesiones cutáneas y mutilación de la nariz y la boca. Las personas desfiguradas por la enfermedad sufren también a menudo el rechazo de sus familias. Actualmente alarma el fuerte aumento de los casos de leishmaniasis visceral (forma mortal de la enfermedad) debido a la emergencia de coinfecciones con el VIH y al aumento de las epidemias en países tales como la India y el Sudán.
Además, millones de personas están incapacitadas por enfermedades infecciosas que provocan ceguera. Actualmente se calcula que 5,6 millones de personas han quedado ciegas o con discapacidad visual a causa del tracoma y que otros 154 millones de personas están infectados, principalmente en África y Asia. La enfermedad se transmite por contacto de persona a persona debido a las malas condiciones de higiene. Además, más de 85 millones de personas de África, América Latina y la Península Arábica están amenazadas por la oncocercosis (ceguera de los ríos). Esta enfermedad parasitaria, transmitidas por simúlidos («moscas negras»), provoca alteración de la vista, ceguera, picor insoportable y lesiones cutáneas. El picor puede ser tan intenso que las personas afectadas se arrascan con cuchillos o piedras para detenerlo. Incluso algunas se han visto impulsadas al suicidio.
En el África Subsahariana, la enfermedad del sueño amenaza a 55 millones de personas en 36 países. Parasitosis transmitida por la mosca tse-tsé, la enfermedad del sueño provoca un trastorno debilitante a largo plazo y sufrimiento mental. Sin tratamiento, la enfermedad es mortal. En los países más afectados, más de la mitad de la población de algunas aldeas cae enferma. En algunas provincias se ha notificado que la enfermedad produce más defunciones que el SIDA.
La lepra, una de las plagas más antiguas conocidas por la humanidad, es todavía un problema de muchos países del Asia Sudoriental, África y América Latina. Cada año se producen más de medio millón de casos. Unos dos millones de personas se hallan actualmente discapacitadas a causa de la lepra, que puede causar mutilaciones graves de la cara y las extremidades, así como lesiones de los huesos, los ojos, los nervios y los órganos internos. Aunque la enfermedad no es muy contagiosa, incluso en la actualidad los enfermos de lepra pueden llegar a ser marginados sociales.
La dracunculosis (enfermedad por el gusano de Guinea) es una parasitosis transmitida por un diminuto crustáceo. En 1998 se produjeron casi 72 000 casos de dracunculosis en África. Los países más afectados en la actualidad son Ghana, Nigeria y Sudán. Esta debilitante enfermedad provoca dolores articulares, fiebre y vómitos. Cuando el parásito maduro aparece lentamente a través de la piel, alcanzando entonces una longitud de hasta un metro, causa un terrible dolor y frecuentes infecciones en el punto de salida. La discapacidad impide a las personas que vayan a trabajar o a la escuela.
En América Latina, hasta 18 millones de personas están infectadas por la enfermedad de Chagas, parasitosis mortal transmitida por insectos hematófagos. La enfermedad puede ser también transmitida por transfusiones de sangre y de la madre al niño. La fase crónica de la enfermedad puede durar años, pues los parásitos invaden los órganos internos y provocan lesiones irreversibles del corazón y los intestinos. La enfermedad es muy difícil de tratar con los medicamentos existentes. En algunas partes de América Latina es la principal causa de defunción cardiaca en los adultos jóvenes. Están expuestas un centenar de millones de personas. En Santa Cruz (Bolivia) más del 50% de la sangre de los bancos de sangre está infectada por parásitos.
En 1995, cuatro infecciones de transmisión sexual (ITS) (blenorragia, clamidiasis, sífilis y tricomoniasis) causaron, según las estimaciones, 333 millones de casos nuevos de ITS curables. Esas cuatro infecciones y sus complicaciones figuran entre las diez causas principales de la carga de morbilidad. Fuente: http://www.who.int/infectious-disease-report/idr99-spanish/pages/ch3text.html

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