viernes, 13 de enero de 2012

El sistema de castas en la India


En la zona de la actual Pakistán se generó la civilización del valle del río Indo, que se considera una de las civilizaciones más antiguas del mundo. Se consolidó hacia el año 2500 a.C., cuando los egipcios habían terminado de construir las tres pirámides y la vecina Sumeria (actual Iraq) estaba en su apogeo. Sus dos ciudades más importantes fueron Harappa (jarápa) y Mohenio-Daro (mojénsho-daro). Se pueden encontrar utensilios y arte harappano hasta la zona de Nueva Delhi. Esta civilización desapareció aproximadamente en 1700 a.C..La mayoría de los historiadores coinciden en que —según los registros arqueológicos— un grupo autodenominado aria (los arios) llegaron desde el norte hacia 1500 a.C. y esclavizaron o desplazaron a los drávidas hacia el sur (donde todavía más de 180 millones de personas hablan en lenguas dravídicas, que representan el cuarto grupo lingüístico del mundo). El sistema de las castas, todavía presente hoy, comenzó entonces.
Los arios desarrollaron la cultura védica, aunque se cree que algunos elementos propios del hinduismo que no estaban presentes en la civilización védica, como el culto fálico y el dedicado a una todopoderosa Diosa madre, el bañarse en los estanques de los templos y las posturas del hatha-yoga, pueden haber sido heredadas de la civilización del valle del Indo.
Hacia el año 1500 a.C., los arios ya estaban asentados en el Punjab (zona entre Pakistán e India). Traían consigo su panteón de dioses indoeuropeos, que eran principalmente masculinos, y una ética sencilla y profundamente religiosa. Los dioses del panteón védico sobrevivieron en el hinduismo tardío, pero ya no volvieron a ser objeto de culto: Dyaus Pitar ('Celestial Padre', que un milenio después Grecia convertiría en Zeus Patros y 500 años después Roma convertiría en Júpiter. De este Dyus ('cielo') proviene la palabra Zeus, Teo y Dios). Este dios a veces es identificado como Indra, rey de los dioses y dios de la tormenta y de la fertilidad; Agni, dios del fuego; Soma, dios del soma (planta sagrada de la que los
sacerdotes bráhmanes extraían un jugo con el que se drogaban).
Los arios, llegados del Asia central en sucesivas invasiones, acabaron controlando todo el norte de India. La supremacía cultural y política de los sacerdotes, alteraron y asimilaron el orden social y dejaron como herencia hasta el presente, el complicado y excluyente sistema de castas y las raíces de la principal religión del país.
Más o menos en 900 a.C., el uso del hierro hizo posible que los arios pudieran desplazarse hacia el sur, al rico valle del río Ganges, donde desarrollaron una civilización y un sistema social mucho más avanzado.
Durante esta época de dominación aria, se escribieron las escrituras sagradas del hinduismo, los Vedas.
Los arios no desarrollaron un modo de preservar el recuerdo, es decir, la escritura, sino hasta mucho tiempo después, cerca del 700 a. C., y ello como  consecuencia de influencias externas. La fuente aria más antigua data de antes del primer milenio a. C., se trata del llamado Rig Veda y son una colección de himnos a los dioses.

La literatura del Rig Veda, narra el paulatino poblamiento y creciente fuerza de las distintas tribus arias, así como los conflictos internos que se presentaron entre ellas.
Durante todo el siglo V a. C. el budismo comenzó a dejar sus huellas en India, con su pensamiento lógico y su rechazo a la especulación metafísica introdujo una importante corriente analítica que interactuó fructíferamente con la tradición hindú.
Más o menos desde 200 a. C. hasta 500 de esta era, India fue invadida por muchos grupos, que venían del noroeste de los Himalayas, e hicieron declinar la religión hindí. Pero durante los 220 años del prolífico imperio de la dinastía Gupta (entre 320 y 540), se terminaron de escribir los Dharma-sastras ('libros de leyes', como el de Manu), se comenzaron a construir los grandes templos y se preservaron los mitos y los rituales en los Puranas ('lo antiguo').
A finales del s. V comenzó la invasión de los hunos blancos (pueblo originalmente mongol o turco), que hacia 550 dominaron todo el norte y centro de India.
En el año 1000 el sultán Mahmud, rey de Jurasán (actual Afganistán), inició la invasión de India, generando un imperio musulmán. Diversos imperios florecieron y languidecieron a lo largo de los siglos.
No obstante el hinduismo sobrevivió, y 800 años después de la llegada de los musulmanes, sólo un 25 % de la población se había convertido al Islam. De la necesaria colaboración entre hinduistas y musulmanes en la gobernabilidad del imperio, surgió una lengua común: el urdu, combinación de gramática hindi y vocabulario persa. Este idioma sigue siendo hoy predominante en muchos lugares del norte del país.
La llegada de los mongoles en el siglo XIV supuso un salto cualitativo hacia la cultura. La pasión de los emperadores mogoles por la arquitectura, el arte y la literatura, hizo florecer durante poco más de dos siglos un imperio que legó al futuro obras como el Taj Mahal. En 1398 el conquistador mongol Tamerlán saqueó y masacró a los habitantes de la capital, Delhi, y dominó todo el norte de India. El culto uzbeko Babur —descendiente de Tamerlán y de Guenguis Kan— fundó el imperio mongol.
Los mogoles lograron amalgamar la diversidad cultural de la India, incorporando a su gobierno, tanto a musulmanes como a la mayoría hindú. La decadencia del imperio llegó tan rápida como su expansión y los últimos mogoles fueron derrotados por las tropas británicas.
Los europeos llegaron a India a finales del siglo XV. Se atribuye al portugués Vasco da Gama el honor de ser el primer europeo que pisó territorio indio, cuando desembarcó en 1498 en la costa de Kerala. Ello les dio a los portugueses apenas cien años de ventaja sobre franceses y británicos, que fueron los siguientes en fundar “imperios comerciales”, que en el caso británico llegó al extremo de que sus posesiones en el subcontinente no estaban dirigidas por la corona sino por una compañía comercial creada a tal efecto, la East India Company. A principio del siglo XIX, la India quedó a todos los efectos bajo control británico.

En 1915 Mohandas Gandhi, considerado Padre de la nación, aglutinó los movimientos independentistas y bajo su lema de resistencia no violenta y desobediencia civil, consiguió en pocos años mermar la capacidad de los británicos por mantener el imperio de ultramar.
En 1947 llegó la independencia del Reino Unido, y la consiguiente división de India en dos estados, Pakistán para los islámicos, India para los hindúes. El trasiego de diez millones de personas hacia un extremo u otro de las artificiales fronteras, se tradujo en masacres y disturbios que las fuentes más moderadas calculan en no menos de 250.000 muertos.

El hinduismo no tiene fundador conocido, como suele suceder en todas las religiones étnico-políticas. Surgió o se configuró sobre todo a partir del racismo, varuno=color=casta. A raíz de la invasión indoeuropea, dos milenios antes de Cristo, los vencedores, rubios, los arios, forman las tres castas superiores. Los no arios se subdividen en los "sudras" (artesanos y
comerciantes) que beneficiaban con su trabajo a todos; eran hombres libres y formaban una cuarta clase o casta. Los "parias" son los que no tienen casta. Los "aborígenes" están debajo de los parias, y no tienen casta ni cabida en el mundo hindú. Las tres castas superiores de los arios están formadas por:
1. Sacerdotes-encargados de celebrar los ritos y dueños del poder espiritual.
2. Nobles guerreros-dueños del poder temporal.
3. Agricultores, comerciantes y ganaderos que procuran los bienes económicos.
Existen más de tres mil subcastas. La justificación de la división en castas encuentra su origen en la nobleza. Los sacerdotes nacieron de la cabeza de Brahmán, los guerreros de los brazos, los productores de las piernas, y los sudras de los pies. Otra justificación de la división en castas es la de la reencarnación, uno nace en una u otra casta y a ella debe
integrarse por el hecho de nacer en ella. Si ha nacido en una casta humilde o en una subcasta no debe rebelarse. Por el contrario, debe someterse porque así al morir puede reencarnarse en una superior. Si se nace en una superior deben ser fieles a ella porque si se comporta indebidamente puede reencarnarse en una inferior.
 
Legalmente las castas han sido casi abolidas, pero subsisten algunas divisiones en la práctica. Cada casta tiene sus obligaciones, las clases privilegiadas son más estrictas que las inferiores. Obligaciones: Sacerdotes: rezar y estudiar, si no lo hace al reencarnarse será traspasado a una casta inferior. Guerreros: pelear y defender los intereses del grupo ante la presencia del invasor, no puede ser ni cobarde, ni tener temor. Agricultores: cultivar la tierra de sol a sol. Si se deja llevar por la pereza, será castigado en la otra vida. Por todo lo anterior, la aceptación resignada de la propia suerte es lo normal. Nadie puede rebelarse ni pedir justicia, ni envidiar al que es superior, porque se perjudica a sí mismo. La aspiración
suprema del hindú es la unión con Brahmán, principio del bien, de la felicidad. El es el absoluto, "lo que es". Todo hindú debe ser bueno, el que logra obrar siempre el bien y consigue la perfección, se identifica de algún modo con Brahmán y cuando muera ya no se reencarnará, quedará para siempre al lado de la divinidad. A la unión con la divinidad se puede llegar por medio de la ética, mediante el conocimiento, las obras y la entrega a la divinidad, sobre todo, a través del "yoga", que no es más que un método de concentración interior que ayuda a dominar los sentidos y los movimientos del cuerpo.

Los sistemas de estratificación social conocen grados muy diversos de movilidad, tanto en su aspecto horizontal (desplazamiento a un mismo nivel) como en sentido vertical (desplazamiento ascendente o descendente). El mayor o menor grado de movilidad existente entre los niveles distintos de una- sociedad jerárquicamente estratificada, es circunstancia clave para deslindar los fenómenos de «casta», «estamento» y «clase». El carácter cerrado de la jerarquía de casta —su total carencia de movilidad vertical—, contrasta con la flexibilidad, siempre relativa, que presentará la sociedad estratificada en clases. En una situación equidistante cabe situar el fenómeno de «orden social» o «estamento», que si bien frecuentemente ha sido confundido con el de casta, no presenta la característica rigidez de ese grupo multivinculado.
El concepto de «orden», «estado» o «estamento» se ha aplicado históricamente a ciertos tipos jerárquicamente estratificados en un orden definido de superioridad o inferioridad, tales como los órdenes de nobles espartanos, periecos, libres, ilotas o esclavos en Atenas; patricios, plebeyos, clases serviles en Roma; nobleza, clero y tercer estado, estado llano o pueblo, y siervos en la Europa medieval; el normal acceso a dichos órdenes se realiza,por vía de filiación •—paso automático de padres a hijos—. Pero los estamentos no son fenómenos sociales cerrados al extremo que lo son las castas. Se llega a ser esclavo por nacimiento, pero también por captura, por venta voluntariar por sanción legal, etc.; se deja de serlo por manumisión, concesión estatal, etcétera. Una situación análoga presenta la condición de noble, que se ad- quiere no sólo por nacimiento,' sino por otras diversas circunstancias: concesión de título como recompensa, matrimonio,' establecimiento de un nuevo orden de nobleza como consecuencia del derrocamiento del anterior, etc. La casta, por el contrario, se determina únicamente por el nacimiento, es decir, por la posición preexistente de los padres. Por otro lado, algunos órdenes legalmente estratificados son, como advierte P. K. Sorokin, grupos virtualmente abiertos: así, el orden clerical, abierto potencialmente a todos los estratos; el orden burgués establecido en las ciudades. Esa accesibilidad no existe en el sistema de castas. De ello resulta una mayor heterogeneidad que en las castas, principalmente por la admisión, en los órdenes o estamento, del matrimonio no endogámico. Y, por ello, la interacción y organización producida en este tipo de estrato, no es, sobre todo por lo que respecta a los niveles más bajos, tan intensa como la de las castas —grupo mucho más organizado y coherente. Ello autoriza a definir el orden o estamentos como grupo parcialmente organizado, en lo que concierne a los órdenes más elevados, y como colectividad o conglomerado en gran parte casi-organizado o desorganizado en lo que respecta a los órdenes inferiores. Su condición jurídica se apoya no tanto en criterios religiosos o en la costumbre (caso de las castas), como en el derecho oficial del Poder político.
La casta es —según se dijo— un sistema de estratificación cerrado; se ingresa a la casta por la puerta del nacimiento y se sale de ella por la de la muerte. (9).
Las castas hindúes constituyen un ejemplo de organización basada en, un status invariable. Entre las características de sistema hindú de castas, cabe señalar, en primer término, su naturaleza de grupo racial (Varna = Casta, significa «raza»), característica que ha podido mantenerse por el principio endogámtco. La casta es un grupo que tiene una base religiosa, y la religión determina la mentalidad y conducta de los miembros de cada una de las castas. Los hindúes no distinguen entre el jus (ley seglar) y el fas (ley sagrada), conceptos que se introducen en las culturas occidentales a través del pensamiento jurídico romano. La forma religiosa prescribe la endogamia, y todo un conjunto de diferenciaciones que quedan al margen del derecho oficial del Poder político. El hecho de que el Poder político sea generalmente ajeno al sistema de castas da a la tradición religiosa un predominio casi absoluto. Como observa C. Bouglé, «todos los gobiernos del Estado (...) sólo existieron en la superficie del mundo hindú (...). La polis u organización política se halla ausente en la India» (10). La casta, se ha dicho, es un producto de la religión. Es sociológica y fundamentalmente un derivado de una concepción religiosa.

La casta se singulariza, en consecuencia, por poseer una posición definida, de acuerdo con determinadas normas religiosas. El orden clásico hindú dividía a la población en cuatro grandes castas o varnas: Brahamanes (sacerdotes) ; Kshatriyas (guerreros); Vaisyas (agricultores, ganaderos y comerciantes); Sudras (obreros, campesinos y soldados) a las que habría que añadir las subcastas. Hoy existen de 2.500 a 3.000 castas distintas y su distribución es muy compleja. Yuxtapuesta a estas castas o varnas se hallan los intocables o
parias = extracasta (11).
El carácter de la casta como grupo ocupacional o laboral ha sido puesto de relieve por algunos investigadores que consideran la diferenciación laboral como origen de la casta. En ocasiones se ha dicho que el sistema hindú de castas constituye, en esencia, un orden establecido de ocupaciones. Cada casta tenía asignados deberes y ocupaciones distintos, de esta manera, como describe el Manu, quedaba protegido este universo. «Es cierto, en principio, que todas las" subcastas y algunos de los grupos de panas poseen —como indica
Maclver—- una" ocupación que les está asignada específicamente, y que, por lo común, es hereditaria, cosa que se ¡lustra con gran claridad en las labores artesanas.» Además, y como resultado de la transformación de las condiciones tecnológicas y económicas, «se han hecho necesarios ciertos cambios de ocupación perturbado, esencialmente, al menos por el momento, la estructura básica de castas».
La sólida estratificación en castas hindú, implica la forma más extrema de jerarquización del status. La estratificación o división (y análisis) horizontal de la sociedad, con sus distinciones de privilegios, inmunidades y «deberes, afecta a casi todos los aspectos de la vida social. «La separación entre unas castas y otras, sin embargo, no impide —expone Maclver— el desarrollo de importantes distinciones de status en el seno de las principales divisiones» {12). «En todas las castas existen siempre —afirma Cox— familias superiores o privilegiadas. Dentro de la casta los individuos pueden tener diferentes riquezas, competencia profesional, aptitudes físicas, elección de empleo (para aquellos cuya casta es limitada), posición política, número de Vedas que se han leído, cantidad de nudos en el cordón sagrado, etc.» (13).
Como dice Maclver, la base religiosa de las castas es evidente, pues, a duras penas «podrían mantenerse las rígidas fronteras de casta, si no fuera por el influjo que ejercen las firmes convicciones'- religiosas. Para la continuidad del sistema es esencial la posesión de unas creencias religiosas,- con su interpretación sobrenatural de la casta, su doctrina de los elegidos y los. "excluidos" (palé), su atribución de- una pureza o impureza místicas, su inci-
tación a la reverencia y al temor, su superior concepción de lo sagrado y lo profano».

«La casta entraña el aumento y la transformación de la distancia social en un principio religioso o, más exactamente, mágico» (14).

Otro rasgo muy notable- en -el sistema de castas es la naturaleza territorial de las mismas. Cuando se desplazan de un lugar a otro, siempre lo hacen «como un solo cuerpo».

La estratificación social
El fenómeno de la estratificación social resulta de la desigual ubicación de los grupos en las sociedades humanas, tanto de los grupos entre sí como de los individuos en el seno del grupo. Es imprescindible proceder al estudio de la estratificación para comprender el funcionamiento de un régimen politico y sus conexiones con los restantes regímenes sociales o subsistemas sociales (i). El concepto de «estrato», en su significación más amplia, alude al conjunto de personas que comparten, en una sociedad determinada, un mismo
status.
El concepto de estrato, en el sentido ampliamente difundido, hace referencia a una determinada agrupación de individuos que, en el seno de un grupo social parcial o global, comparten una misma posición social, un mismo status, y, por tanto, se benefician o perjudican de su inclusión en él.
Por status entendemos, de momento, la posición de una persona o de un grupo dentro de una jerarquía de personas o grupos (una definición posterior más precisa nos obligará a delimitar otras dimensiones del fenómeno de estratificación). La lucha por un status superior «ese gran objetivo que divide a los hombres» dirá Adam Smith, «es el fin de la mitad de los trabajo que se producen en la vida humana»; es probablemente el centro de cualquier problema social, y es en el esfuerzo por conseguir —o conservar— un status donde surgen los antagonismos, el conflicto. En cualquier circunstancia  la consecuencia de un conflicto de status es lo que Boswell llamaría «el gran esquema de subordinación». La estratificación supone la diversificación en posiciones de superioridad o inferioridad.
El status es la posición social que encuadra a un individuo o un grupo en el marco de una sociedad; es el lugar que se ocupa en la sociedad. Mac Iver lo define como una posición social en virtud de la cual un individuo adquiere prestigio y poder.
El aspecto estático del status es aquel lugar o posición ocupado por una persona o grupo determinado. El sexo, la edad, etc., son factores determinantesr
de status (2).
 
(2) Aunque parezca problemático afirmar que ... el sexo, la edad, el color, ... etcétera, ... son factores de status, sin embargo, nos inclinamos por la afirmación de que sí lo son —o al menos pueden serlo— como puede comprobarse en el caso de los negros —el color condiciona su status social—, en el problema de los llamados conflictos generacionales —los de edad aproximada se sienten compartir una misma posición social incumbente de un rol específico, piénsese en el fenómeno anarquista y contestatario que protagonizó la juventud universitaria del mayo francés (1968) ...; y medítese sobre tantas, manifestaciones conflictivas no pautadas, verbigracia, la oposición extraparlamentaria, surgidas por gentes jóvenes que se sienten en una análoga posición social y que comparten la creencia que han de desplegar un rol específico = «contestar» las estructuras socio-políticas vigentes, como es el caso de la nueva izquierda tanto europea como americana (vid. en relación con la nueva izquierda, orígenes y causas, J. FERRANDO BADÍA: «El poder político», én Rev. esp. de la Opinión pública, núm. 27, Madrid, J972)—.

Como en virtud de esa posición que ocupa, se derivan para el individuo o grupo unos deberes, privilegios, derechos, etc., de ahí que se deriven también para el status; éste es el aspecto dinámico.
La pluralidad de grupos sociales que existen dentro dé cada sociedad, tienen también, cada uno de ellos, su status. Un grupo social puede ser considerado' como una red en la cual cada punto de inflexión es un status (aspecto estático); cada trazo que une un punto con otro es el aspecto dinámico.
Cada uno de nosotros es portador de una pluralidad de status, pues formamos parte de muchas sociedades o grupos sociales parciales.
Puede incluso darse la colisión de intereses entre los intereses de los status (colisión de status). Evitar que suceda esto es papel del Poder político, cuya misión es coordinar los intereses de los individuos y de los grupos, derivados de sus status.
Cada individuo es portador de un (o unos) status social como miembro de un grupo (o grupos) y también como miembro de una clase social.
Si consideramos la composición de una sociedad con respecto a su estratificación, nos la podremos imaginar cómo una pirámide truncada.
Para determinar a qué clase pertenece un individuo, una de las posibilidades es preguntarnos qué status^ tiene. ¿Cuál es el factor que cualifica tí: status social?

Maclver y Maxwell dicen que el status social que determina una clase económica es simple: sus ingresos. En el caso de la clase social, una pluralidad de factores. Podemos afirmar que existe una doble interpretación del status: una materialista o marxista o filosófico-social y otra sociológica o analítico-empírica.
Con la aparición de la burguesía cristaliza un nuevo factor de status que va a transformar radicalmente la estructura estamental: la riqueza.
Esto va a determinar la aparición de nuevos criterios determinantes de la posición social, y una nueva estratificación, la clasista. El marxismo intenta encontrar un nuevo factor determinante del status: el trabajo. La estratificación actual es injusta y los más son explotados por  los menos, que poseen los medios de producción.
Desde el punto de vista funcionalista —tal el mantenido por Bernard Barber— la estratificación social es «el resultado de las valoraciones de papeles sociales funcionalmente importantes y diferenciados» (3). El análisis sociológico deberá definir las funciones de un sistema de estratificación y explicitar los criterios de jerarquización en dicho sistema (niveles de renta, distribución de prestigio social, influencia o poder). Factores sociales como la ocupación, el ingreso, el poder social, ... son considerados como criterios objetivos de
estratificación, en tanto que otros factores como las creencias, las ideologías, las actitudes, las aspiraciones, las identificaciones de clase, el saber, son tratados como criterios subjetivos para la determinación de una posición o status en  el sistema de estratificación social. Ninguno de estos tipos de factores, y menos aún un factor simple, son capaces de determinar por sí solos la posició de status en un sistema o subsistema social.
Huelga subrayar la importancia del fenómeno de estratificación social para el análisis sociopolítico. La comprensión de los problemas estáticos y las tensiones dinámicas de toda organización política exige el estudio de la estratificación y el conocimiento de los grupos sociales, que aunque claramente se diferencien los conceptos de estratificación y de estructura social, sin embargo, se interfieren (4). Sea o no aceptada la tesis marxista, su valor radica en haber puesto de relieve la correlación entre la estructura básica de una socie-
dad (expresada en su estructura económica y organizada de acuerdo con la división de clases) y su organización jurídico-política e ideológica. La suma total de las relaciones de producción constituye para el marxismo la estructura económica de la sociedad, la base o el fundamento real del que surgen las super-estructuras jurídica y política y al que corresponden formas precisas de la conciencia social. La superestructura política, no sólo se correlaciona, según la interpretación marxista, con la estructura social básica (clasista), sino que queda predeterminada decisivamente por esta última (5).

La estratificación social presenta formas variables y 'diversas cuya' clasificación puede ser, a veces, de difícil determinación. El análisis de P. A. Sorokirt de las «formas de estratificación o desigualdades» es importante para los fines de la sociología (6). Por su mayor significación sociopolítica, nos referiremos a las categorías fundamentales de «casta»," «estamento»' y «clase», precisando los criterios que servirán de "base a cada una de ellas.
Los sistemas de estratificación social conocen grados muy diversos de movilidad, tanto en su aspecto horizontal (desplazamiento a un mismo nivel) como en sentido vertical (desplazamiento ascendente o descendente). El mayor o menor grado de movilidad existente entre los niveles distintos de una sociedad jerárquicamente estratificada, es circunstancia clave para deslindar los fenómenos de «casta», «estamento» y «clase». El carácter cerrado de la jerarquía de casta —su total carencia de movilidad vertical—, contrasta con la flexibilidad, siempre relativa, que presentará la sociedad estratificada en-
clases. En una situación equidistante cabe situar el fenómeno de «orden social» o «estamento», que si bien frecuentemente ha sido confundido con el de casta, no presenta la característica rigidez de ese grupo multivinculado.
El concepto de «orden», «estado» o «estamento» se ha aplicado históricamente a ciertos tipos jerárquicamente estratificados en un orden definido de superioridad o inferioridad, tales como los órdenes de nobles espartanos, periecos, libres, ilotas o esclavos en Atenas; patricios, plebeyos, clases serviles en Roma; nobleza, clero y tercer estado, estado llano o pueblo, y siervos en la Europa medieval; el normal acceso a dichos órdenes se realiza, por
vía de filiación —paso automático de padres a hijos—. Pero los estamentos no son fenómenos sociales cerrados al extremo que lo son las castas. Se llega a ser esclavo por nacimiento, pero también por captura, por venta voluntariar por sanción legal, etc.; se deja de serlo por manumisión, concesión estatal, etcétera. Una situación análoga presenta la condición de noble, que se adquiere no sólo por nacimiento,' sino por otras diversas circunstancias: concesión de título como recompensa, matrimonio,' establecimiento de un nuevo orden de nobleza como consecuencia del derrocamiento del anterior, etc. La casta, por el contrario, se determina únicamente por el nacimiento, es decir, por la posición preexistente de los padres. Por otro lado, algunos órdenes legalmente estratificados son, como advierte P. K. Sorokin, grupos virtualmente abiertos: así, el orden clerical, abierto potencialmente a todos los estratos; el orden burgués establecido en las ciudades. Esa accesibilidad no existe en el sistema de castas. De ello resulta una mayor heterogeneidad que en las castas, principalmente por la admisión, en los órdenes o estamento, del
matrimonio no endogámico. Y, por ello, la interacción y organización producida en este tipo de estrato, no es, sobre todo por lo que respecta a los niveles más bajos, tan intensa como la de las castas —grupo mucho más organizado y coherente. Ello autoriza a definir el orden o estamentos como grupo parcialmente organizado, en lo que concierne a' los órdenes más elevados, y como colectividad o conglomerado en gran parte casi-organizado o desorgani-
zado en lo que respecta a los órdenes inferiores. Su condición jurídica se apoya no tanto en criterios religiosos o en la costumbre (caso de las castas), como en el derecho oficial del Poder político.
A partir del siglo XIX, con la consolidación en Europa de la sociedad de clases, la distinción estamental se asume como categoría de valor histórico. Sin embargo, la estratificación estamental se invoca hoy, en ciertas circunstancias, de forma «polémica» a fin de dar por superado el sistema de estratificación clasista, propio de las sociedades occidentales modernas. Este uso ideológico del contraste entre estamento y clase tiene una significación más relevante en el terreno de las concepciones políticas que en el del análisis socio'
político empírico. Cabe señalar, pues, sin perder de vista las connotaciones polémicas de esta distinción, las siguientes notas:
Como noción antitética del concepto de clase, en que la solidaridad entre sus miembros deriva de una «conciencia de clase» y de su integración en sindicatos y partidos, el estamento se constituye en una verdadera «comunidad».
De ahí que la clase implique una división «asistemática y accidental» de la sociedad, mientras que al estamento se le considera como un tipo de conglomerado social sistemático y orgánico, respecto del estructurado sistema social, en su conjunto. El estamento se definirá, así, como una comunidad orgánicamente articulada en el seno de una comunidad más amplia, basada en la función pública a desplegar por sus miembros integrantes; la clase, por el contrario, deriva de situaciones de índole privada: propiedad, profesión,
cultura, etc.. En la clase el criterio determinante es, fundamentalmente, de tipo económico; en el estamento, existe, frente a estas valoraciones económicas, un sentimiento del honor propio de cada orden histórico, y derivado de la función pública que lo determina. Los estamentos comportan una clara diversificación jurídica (privilegios) acorde con una división funcional, mientras que las clases, diferenciadas económicamente..., se mueven en el terreno de una igualdad jurídica que rechaza los privilegios. La mayor movilidad social inter-clases (ascendente y descendente) contrasta con la característica rigidez, relativa, de la jerarquización estamental. Sintetizando, con L. Sánchez Agesta, las características de ambos conceptos, diríamos que «el estamento es un grupo social que se define por la cohesión orgánica que le constituye como una comunidad, diferenciada por la función pública que sus miembros cumplen en el orden político en el que el estamento está integrado como un elemento orgánico por la misma función pública que lo define y de la que deriva un honor del grupo y una situación jurídica especial (privilegio, derecho especial de quienes lo integran)» (7). El estamento es, en esta interpretación, una parte del sistema social estratificado orgánicamente, cuya función está públicamente definida por el orden político. El lazo jurídico-político, virtualmente ausente en la casta y en la clase, desarrolla en el estamento un papel importante.
Insistamos, sin embargo, en que en las sociedades occidentales el régimen estamental fue reemplazado por el de clase; pero en el nuevo marco clasista viven determinadas organizaciones derivadas de aquel régimen (ejército, Iglesia, estamento docente), si bien despojadas de muchas de sus características.
La contraposición de los conceptos de clase y estamento, desgajados del contorno histórico que les ha sido propio, opera, en la actualidad, en base a finalidades de índole política. El concepto de estamento aflora en nuestra época con pretensiones de aspirar a la transformación de las estructuras sociales existentes.
 
Distinción entre casta y clase social
Significado dé la clase social.—Las comunidades se estratifican socialmente de diversas maneras. El sexo, por ejemplo, es siempre un factor de la mayor trascendencia sociológica... Pero el principal tipo de estratificación social, especialmente en ¡as civilizaciones más desarrolladas, se manifiesta, corno dice Maclver, en el fenómeno de la clase.
El «status» como criterio distintivo de la clase social Maclver dice que podemos denominar clase a cualquier categoría o tipo de agrupación social que esté formada por un conjunto de individuos o unidades. «Las diversas profesiones u ocupaciones forman divisiones verticales en la comunidad, en tanto que las divisiones que reflejan el principio de la clase social son estratos horizontales que guardan siempre entre sí un orden escalonado. Dondequiera que las interrelaciones sociales se vean limitadas por consideraciones de status, por distinciones entre los "altos" y los "bajos", allí existe la clase social. Así pues, una clase social es toda parte de una comunidad que se halla distintamente separada del resto por su "status" social. Un sistema o estructura de clases sociales entraña, primero, una jerarquía de grupos con diversos status; segundo, el reconocimiento de una estiatificación superior-inferior, y, finalmente, un cierto grado de estabilidad en esta estructura.»
«Esta idea de clase social como grupo —dice— con un determinado status nos permite usar un concepto preciso que es generalmente aplicable a todo sistema de estratificación en clases, cualquiera que sea el lugar en que se produzca.» El factor subjetivo del status social, que es manifestación de unas actitudes de grupo, se encuentra siempre relacionado con diferencias sociales objetivas, tales como los niveles de ingresos, las distinciones profesio-
nales, las diferencias de nacimiento, raza, educación, etc. «Pero tales diferencias objetivas, prescindiendo de la existencia de un orden reconocido de superioridad o inferioridad, no crean grupos compactos.» Es el sentido de la presencia de un status que se basa, primordialmente, pero no exclusiva' mente, en el poder económico, político, o eclesiástico, etc., así como en las peculiares formas de vida y expresiones culturales que le corresponde, «lo que separa a unas clases de otras, dando cohesión- a cada una de ellas y estratificando a la sociedad entera» (8).
 
La casta como «status» invariable
El régimen estamental, que se desarrolló principalmente en la Europa medieval, pero que se encuentra en el marco de las otras sociedades feudales, puede considerarse como un tipo cercano al régimen de casta. Pero, la diferencia más decisiva entre ambos radica —como se indicó— en la mayor rigidez del segundo, donde la adscripción a una categoría social se halla totalmente predeterminada. Si bien existen algunas excepciones (como el descastamiento).

La casta es  —según se dijo— un sistema de estratificación cerrado; se ingresa a la casta por la puerta del nacimiento y se sale de ella por la de la muerte. (9).
Las castas hindúes constituyen un ejemplo de organización basada en, un status invariable. Entre las características de sistema hindú de castas, cabe señalar, en primer término, su naturaleza de grupo racial (Varna = Casta, significa «raza»), característica que ha podido mantenerse por el principio en dogámtco. La casta es un grupo que tiene una base religiosa, y la religión determina la mentalidad y conducta de los miembros de cada una de las castas. Los hindúes no distinguen entre el jus (ley seglar) y el fas (ley sagrada), conceptos que se introducen en las culturas occidentales a través del pensamiento jurídico romano. La forma religiosa prescribe la endogamia, y todo un conjunto de diferenciaciones que quedan al margen del derecho oficial del Poder político. El hecho de que el Poder político sea generalmente ajeno al sistema de castas da a la tradición religiosa un predominio casi ab-
soiuto. Como observa C. Bouglé, «todos los gobiernos del Estado (...) sólo existieron en la superficie del mundo hindú (...). La polis u organización política se halla ausente en la India» (10). La casta, se ha dicho, es un producto de la religión. Es sociológica y fundamentalmente un derivado de una concepción religiosa.

La casta.se singulariza, en consecuencia, por poseer una posición definida, de acuerdo con determinadas normas religiosas. El orden clásico hindú dividía a la población en cuatro grandes castas o varnas: Brahamanes (sacerdotes) ; Kshatriyas (guerreros); Vaisyas (agricultores, ganaderos y comerciantes); Sudras (obreros, campesinos y soldados) a las que habría que añadir las subcastas. Hoy existen de 2.500 a 3.000 castas distintas y su distribución es muy compleja. Yuxtapuesta a estas castas o varnas se hallan los intocables o
parias = extracasta (11).
El carácter de la casta como grupo ocupacional o laboral ha sido puesto de relieve por algunos investigadores que consideran la diferenciación laboral como origen de la casta. En ocasiones se ha dicho que el sistema hindú de castas constituye, en esencia, un orden establecido de ocupaciones. Cada casta tenía asignados deberes y ocupaciones distintos, de esta manera, como describe el Manu, quedaba protegido este universo. «Es cierto, en principio, que todas las" subcastas y algunos de los grupos de panas poseen —como indica
Maclver—- una" ocupación que les está asignada específicamente, y que, por lo común, es hereditaria, cosa que se ¡lustra con gran claridad en las labores artesanas.» Además, y como resultado de la transformación de las condiciones tecnológicas y económicas, «se han hecho necesarios ciertos cambios de ocupación que, aunque de ordinario han abarcado a todas las castas, no por ello han perturbado, esencialmente, al menos por el momento, la estructura básica de castas».
La sólida estratificación en castas hindú, implica la forma más extrema de jerarquización del status. La estratificación o división (y análisis)  horizontal de la sociedad, con sus distinciones de privilegios, inmunidades y «deberes, afecta a casi todos los aspectos de la vida social. «La separación en- tre unas castas y otras, sin embargo, no impide —expone Maclver— el desarrollo de importantes distinciones de status en el seno de las principales divisiones» {12). «En todas las castas existen siempre —afirma Cox— familias superiores o privilegiadas. Dentro de la casta los individuos pueden tener diferentes riquezas, competencia profesional, aptitudes físicas, elección de empleo (para aquellos cuya casta es limitada), posición política, número de Vedas que se han leído, cantidad de nudos en el cordón sagrado, etc.» (13).
Como dice Maclver, la base religiosa de las castas es evidente, pues, a duras penas «podrían mantenerse las rígidas fronteras de casta, si no fuera por el influjo que ejercen las firmes convicciones'  religiosas. Para la continuidad del sistema es esencial la posesión de unas creencias religiosas, con su interpretación sobrenatural de la casta, su doctrina de los elegidos y los. "excluidos" (palé), su atribución de- una pureza o impureza místicas, su inci-
tación a la reverencia y al temor, su superior concepción de lo sagrado y lo profano».

«La casta entraña el aumento y la transformación de la distancia social en un principio religioso o, más exactamente, mágico» (14).

Otro rasgo muy notable- en -el sistema de castas es la naturaleza territorial de las mismas. Cuando se desplazan de un lugar a otro, siempre lo hacen «como un solo cuerpo».

Es también notable que, pese a tratarse de un tipo de organización absolutamente rígido, el régimen de castas componga un conjunto «descentralizado», en el que ningún poder unitario desempeña la misión de velar por su mantenimiento. La casta más elevada de los brahamanes, de carácter sacerdotal, carece incluso de. organización eclesiástica y de poder centralizado. No obstante, la organización de castas constituye un «cuerpo» compacto y total' mente solidario.

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